Me habían hablado muchas veces de esta carrera pero siempre me había
resistido a correrla. En parte por su longitud y orografía y en parte por
su temprana ubicación en el calendario. Después
de haberme estrenado tengo que admitir que es una prueba especial, fuera
de lo ordinario. Son tantos sus alicientes que es difícil enumerarlos
todos. Si tuviera que destacar algo sería el increíble ambiente que crean los Amigos de la Pirámide, más de 50 en carrera y otro buen número apoyando. Pero no queda ahí la cosa; la organización es excelente, los premios más
que generosos y el paisaje que va de Aracena a Jabugo resulta difícil de olvidar
especialmente en su tramo final. Como no tengo mucho fondo decidí correr
con cabeza e ir de menos a más. Lo cierto es que el recorrido resulta
bastante llevadero excepto los últimos kilómetros de infernal subida. En cualquier
caso, admito que el dolor de piernas me durará varios días. Siendo la carrera más
larga que nunca haya corrido mi séptimo puesto
en la general y primero de mi categoría me saben a gloria. Casi tan bien como la hermosa chacina que me llevé para casa. Lo único que lamento es no hayamos podido quedarnos a disfrutar de la comida de hermandad que organizan los piramideros tras la carrera. Pensaré seriamente en repetir.
Clasificaciones en IDEAIN
Aunque el final es exigente se disfruta desde el primer metro |
Piramideros on tour |
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