Este evento será tan vivamente recordado por todos, especialmente por Marco, que me pregunto si es necesario abrir una nueva entrada en el blog. Sin embargo creo que merece la pena. En algún sitio es necesario dejar constancia del trabajo y del sacrificio que están detrás de este gran éxito de los minis del CD Gines. Ser quintos de Andalucía ante plantillas con un físico extraordinario tiene un gran mérito. Para más inri el equipo no ha estado fino, los chavales se han visto superados por la ansiedad en algunos momentos...y aún así..sin ser los más altos o los más rápidos, ni los mejores técnicamente, todo el mundo ha temido y ha respetado a este equipo. -Los de Gines siguen peleando hasta después del partido-, nos decían en Sanlucar, -Son incansables- exclamaban con asombro. Pero no es solo la intensidad lo que define a este equipo, también es un grupo construido sobre la generosidad y el compañerismo: todos asumen el mismo nivel de responsabilidad, todos participan en ataque, en defensa, en subir en balón, en una palabra, baloncesto de formación en estado puro que convierte al CD Gines en una fábrica no solo de deportistas competitivos sino sobre todo de personas cargadas de valores tan imprescindibles como la solidaridad, el sacrificio y la confianza en uno mismo. Volveremos...
Quintos de Andalucía, un justo premio
Los últimos días como jugador de minibasket han sido los mejores, como tiene que ser
Sin el apoyo incansable de las familias nada de esto sería posible
Este video es un pequeño y chapucero homenaje para el recuerdo...
5 de junio. A pesar de mis
reticencias Samu me convence para disputar una nocturna en Los
Palacios. Se trata de una cita bastante asentada en el calendario
popular pero en la que todavía no había tenido ocasión de participar.
Chantajeo a Samu para que me lleve en coche y, por una vez, llego
relajado y con tiempo antes de competir. Me habían hablado muy bien de
la organización y es cierto que ha funcionado con bastante
precisión, pero si por algo es especial esta prueba es por el gran
ambiente que hay en todo el pueblo. El ritmo en la salida es tal vez
demasiado vivo, pero me encuentro optimista, hasta me permito
responder a los ánimos de la gente. Sin embargo, mediada la
carrera mi cuerpo empieza a enviarme señales negativas. ¿Demasiada
humedad, falta de hidratación, el cansancio de la semana? ,
imposible saberlo a ciencia cierta, lo que está claro es que
respondo mal a la incomodidad de la carrera y en lugar de apretar los
dientes me dejo ir del grupo en el que debería haber seguido metido,
con Samuel y Sebastian Prieto. El último tramo se convierte
en el típico infierno en el que los kilómetros se hacen interminables y el oído solo escucha las pisadas de los que vienen por detras. Hasta el público que animaba
con tanto entusiasmo parece haberse esfumado de mi campo de visión. Retirarse no es una opción así que llego al final
perdiendo todas las buenas sensaciones que había acumulado el
domingo anterior. 3.30 de media, lo que significa que el ritmo de los últimos tres o cuatro mil metros ha sido bastante penoso. A pesar de todo entro primer veterano, gracias al carrerón de Pedro Calvo que llega con el trío de cabeza y no computa, y octavo general. Como curiosidad, el sistema de cronometraje de Gescon-Chip elabora un Informe Técnico bastante original. Aún teniendo en cuenta mis malas prestaciones resulta que he llegado casi 12 minutos y 3500 metros antes que la media de los 113 que corrieron en mi categoría. El que no se consuela es porque no quiere.
Llevarte premio después de correr tan mal te deja con cara de circunstancias.
La Pirámide, como "San Miguel", donde va triunfa...
Domingo 31 de mayo. Empieza la fase final del campeonato federado de
minibasket y nos toca empezar por Dos Hermanas. Parece que estará difícil para
competir esta semana y ya no quedan tantas oportunidades. Por casualidad me
topo con esta carrera benéfica a favor de los afectados por la afasia,
precisamente en la localidad nazarena. Echando cuentas veo que me da tiempo de
correr y además de ver el partido y decido inscribirme. La distancia es ideal
para esta época del año, poco más de 5 km. Los organizadores de la carrera dejaron
traslucir su falta de experiencia y el propio sistema de inscripciones fue
bastante accidentado. Por favor, un número de cuenta es lo mínimo de lo que hay
que disponer si queremos hacer carreras para "recaudar" dinero. Como
digo, la distancia y el terreno (tierra y asfalto combinados) me favorecen, así
que salgo decidido a aguantar todo lo posible pegado al más que probable
ganador, Fernando Chacón, que se compadece de mi y no pone a punto mi
resistencia hasta los últimos metros. Salgo muy contento de la prueba, con una
media inferior a 3:20 el km y entrando por delante de mi gran amigo Pedro
Calvo, al que llevaba mucho tiempo sin echarle el guante. Como remate a la
jornada una sesión de spa de regalo a los primeros, que ya veremos cuando podré
disfrutar.
17
de mayo de 2015. Se organizan competiciones interesantes en la
provincia y ya es tiempo de divertirse y sacar alguna rentabilidad de
la forma acumulada durante el invierno. El cuerpo pide series más
cortas, sesiones más breves y competiciones más llevaderas
mentalmente. Había corrido en Pilas hace algunos años y guardaba un
buen recuerdo de la carrera. Dos vueltas a un típico circuito
urbano, con sus desniveles y adoquines, con buen ambiente familiar.
En esta ocasión la participación no fue muy elevada, imagino que
por la coincidencia con otras ofertas deportivas. La novedad es que,
después de algún tiempo, me llevé de nuevo a los críos a correr
conmigo. A pesar de estar un poco fuera de su elemento ambiente, la
cancha, el mayor se enfrentó con valor a un recorrido de casi 2
kilómetros. Carrera de coraje de Darío que, aunque también es un
loco del basket, tiene planta de mediofondista y llegó tercero en su
categoría.
Intensa jornada en la que "casi" todos acabamos contentos
A
mi me toco un nuevo cara a cara con Juan Correa Merino, que me tiene
muy bien tomada la medida. No fui capaz de disputar la llegada y
entre segundo de la general cediendo un poco en el último kilómetro.
Acabé muy satisfecho, sin embargo, porque el ritmo fue bueno y no
ahorramos nada ni bajamos la cadencia a pesar de llevar un buen
margen de ventaja. 3.20 el km todavía es una buena referencia para
mi.
Grandes compañeros para marcar un ritmo constante
Un orgullo compartir podium veterano con dos clásicos de las populares sevillanas. Foto Ayuntamiento de Pilas
3 de mayo de 2015. Este año no estoy haciendo el circuito completo de
las populares del IMD. Me faltan objetivos claros. Esta claro que no voy a
mejorar ninguna marca personal y la clasificación general ya me queda un poco
lejos. Pero esta vez toca Miraflores, así que me apunto a la fiesta, para que
luego no se diga. Aquí las cosas van en serio, esta claro. Es la carrera en la
que se concentra todo el ambiente del atletismo popular de la provincia, donde
se corta verdaderamente el bacalao. No falta casi nadie y el ambiente es
especial. La organización de este circuito muncipal esta lejos de ser perfecta
pero en términos comparativos hay que reconocer que es un autentico lujo poder
disputar cinco diez miles homologados, en una ubicación privilegiada y por un precio
que, fuera de Sevilla, se consideraría un regalo. La salida es atropellada y
nerviosa, como siempre, pero se perfectamente cual es mi grupo. Me ubico en el
sitio en el que calculo que podré aguantar mejor. Siempre cerca de Samu y
pegando codos con gente tan dura de pelar como el guillenero Juan Correa. La
cosa va bastante bien hasta pasado el kilómetro 5. A partir de ahí es un
sálvese quien pueda. La fila india anuncia la parte realmente dura, llega el
punto en que cada uno se tiene que enfrentar a si mismo, a su estado de forma y
a su umbral de sufrimiento. Los que aguantan el tirón tienen su recompensa,
como Samuel. Yo soy más conformista y entro en meta con un tiempo decente pero
sin mucho brillo, 34:15. El calor húmedo se ha hecho notar. Satisfecho de
seguir teniendo fuelle como para entrar aún entre los 20 primeros del diez mil
más competido que se puede encontrar en el calendario sevillano.
Seguiremos
peleando.
Entrando en el mismo parque en el que me he pateado algunos miles de kilometros. Foto cortesia de La Ro.
La crónica de esta carrera será breve, porque los amigos del Club Atletismo Gelves han publicado un video (José Khupez) en el que no se pierde un solo detalle de la prueba. Por si fuera poco conseguí "chupar" un montón de cámara, así que casi lo voy a dejar ahí.
Resumiendo, la carrera está muy bien organizada y aunque el recorrido es
un auténtico rompepiernas, combinación de tierra y asfalto, resulta muy
entretenido. Por si fuera poco la inscripción es gratuita por lo que
sorprende que la participación no fuera más multitudinaria. En todo caso es
innegable que los que quisimos ir disfrutamos un montón. En el aspecto
deportivo tuve claro que mi acompañante sería el coriano Rafael Pajares,
así que pusimos el ritmo que más nos convenía a ambos hasta que
acordamos jugárnosla en el último kilómetro. Aunque sabiá que tenía
todas las de perder intenté poner a Rafa en algún aprieto. Al final,
segundo de la general y primer veterano. A pesar de la precisión de la
distancia que da nombre a la prueba, 10.1, faltaron algunos metros que,
sin embargo, se compensan con tramos de desnivel difíciles de ver por
estos lares. Lamento haberme ido de nuevo con prisas pero estoy seguro
de que algún gelveño de bien se habrá encargado de custodiar mi trofeo.
Al final la carrera se convirtió en un entreno de calidad (Foto Sevilla Corre)
Hasta cinco carreras distintas se proponían este domingo sin necesidad de alejarse del entorno de Sevilla. A pesar de la abundante oferta San José de la Rinconada logró reunir a casi 1500 corredores. ¡Un autentica barbaridad!. El día acompañó de nuevo, salvo el persistente viento de cara que nos escoltó todo el camino de vuelta desde La Rinconada y que ya es un clásico de esta prueba. El nivel medio de la carrera se vio incrementado por la presencia de un nutrido grupo de atletas manchegos, habituales invitados del club local.
Foto Juanjo Alarcón
La carrera en si no tuvo mucha historia para mi. Intenté marcar mi propio ritmo desde el principio lo que me llevó a descolgarme del grupo que me hubiera servido de referencia. Las desventajas de correr en solitario se hicieron más evidentes en el camino de regreso pero tampoco era el día para hacer grandes alardes así que ajusté el ritmo tras la estela del incombustible Manuel Dominguez. No fue mi mejor día pero corrí casi un minuto más rápido que el año pasado y con menos sufrimiento (3:25 el km tiempo oficial). Casi diría que por si algo merece la pena correr en San José es por los últimos 300 metros de carrera, con un estadio abarrotado y entusiasta que anima a todos los corredores del primero al último. ¡Enhorabuena rinconeros!. A falta de objetivos claros en este periodo post-maratón me quedo con las buenas sensaciones. Para el registro: 1º de mi categoría y 14º de la general.