jueves, 20 de marzo de 2014

XXXI Carrera San José de la Rinconada

Dudas a primera hora de la mañana, casi no he dormido y arrastro un malestar general. El sol que empieza a asomar por la ventana me anima a ponerme el chandal. Pienso en acercarme a San José, si al final no puedo correr al menos animaré a mis compañeros del parque. Me entregan el dorsal y parece feo no ponerse al menos a calentar. Sorprendentemente el cuerpo no parece reaccionar mal y antes de darme cuenta estoy en la línea de salida. Viejos conocidos, saludos, comentamos la estrategia, quién ganará, a quíen hay que seguir. Cualquier cálculo que hubiera hecho de salir sin presión y tomármelo como un entrenamiento queda abandonado en cuanto me veo colocado en el grupo de cabeza. Hay días peores y mejores pero la realidad se impone y tras el derroche inicial los últimos kilómetros se convierten en una agonía. Con ritmos cercanos al 3:45 solo pienso en no retirarme. Días después me doy cuenta de que no debería haber corrido, que a veces hay que obedecer las señales que manda el cuerpo. Pero bueno, otra lección más, otra muesca tallada en mis piernas, otra pequeña aventura dominical haciendo lo que quiero y como quiero y un discreto tercer puesto veterano al lado de dos grandes como Salas y Fernando Molina.

Foto cortesía de la señora de Luis Badanta
La carrera de San José tiene un ambiente extraordinario, es un gran acontecimiento social y se merecería un mejor recorrido, pero como bien dice el gran rinconero Manuel Gómez Morgaz ¿Cómo hacemos para ir de un pueblo a otro?. 

Clasificación

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